sábado, 30 de agosto de 2008

LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN

A través de la historia de la humanidad, ha habido acontecimientos que son considerados pautas de cambio y transformación en las sociedades. Uno de ellos es, sin duda alguna, la Caída del muro de Berlín. Éste representa un símbolo de la Guerra Fría y la división del mundo en dos bloques.

Se denomina Guerra Fría al enfrentamiento político, ideológico, económico, tecnológico, militar e informativo, que tuvo lugar durante el siglo XX entre los bloques occidental-capitalista, liderado por Estados Unidos, y oriental-comunista, liderado por la Unión Soviética.
Estos dos bloques se caracterizaron por no tomar nunca acciones directas el uno contra el otro, sino que actuaban en el resto del mundo para expandir su área de influencia.
La caída del muro de Berlín es un suceso que marcó el fin de dicho conflicto y dio comienzo a la reunificación de una nación que había sido quebrantada a causa de los enfrentamientos ideológicos entre los comunistas totalitarios, y los capitalistas liberales.

Para poder entender de una mejor manera qué provocó la drástica decisión de construir un muro que dividiera la ciudad alemana, es importante repasar los antecedentes que dieron lugar a este suceso.


Antecedentes

En 1945, después de la Segunda Guerra Mundial, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) fortaleció su hegemonía sobre Europa Oriental y Sudoriental.

Estados Unidos, por su parte, dominaba la economía mundial después de dicho conflicto bélico; y a través del plan Marshall decidió poner en marcha un amplio plan de ayuda económica y tecnológica destinado a reconstruir Europa. Esto fue una especie de “medida preventiva” que adoptaron los estadounidenses con el objetivo de prevenir que el comunismo ruso avanzara sobre Occidente. Los principales beneficiarios del Plan Marshall fueron: Gran Bretaña, Francia, Italia y Alemania Occidental.

De esta forma, las dos grandes potencias del mundo comenzaron a crear y a liderar las organizaciones de integración económica, política y militar que surgieron a partir de que el mundo se dividió en dos grandes bloques: el capitalista liberal y el comunista totalitario.

Al término de la Segunda Guerra mundial, la división del territorio alemán en cuatro zonas de ocupación militar y administración política por parte de Estados Unidos, Francia, Inglaterra y la Unión Soviética representó una fuente de conflicto desde el principio. Los aliados occidentales por un lado, y la URRS por el otro, buscaron influir (como consecuencia de su política expansionista) en una Alemania renovada, para que estuviera más identificada con sus concepciones políticas y lo más próxima ideológicamente.

En 1948, los aliados occidentales decidieron unificar políticamente sus zonas de ocupación, autorizar la creación de un Estado soberano en un proceso constituyente que ellos controlarían, y apoyar económicamente a la nueva República Alemana que surgía.

En 1949, el Consejo Parlamentario representativo de las zonas de control aliado, fundó la República Federal Alemana.

Por su parte, en la zona soviética se fueron nacionalizando industrias y minas fundamentales, y el Congreso del Pueblo Alemán (dominado por el nuevo Partido Socialista Unificado Alemán) convocó a nuevas elecciones y a un nuevo Congreso, con lo cual se ratificaría la constitución de la nueva República Democrática Alemana, en 1949.

Todos los intentos de conseguir un proyecto unitario de recuperación de soberanía, constituyente en un nuevo régimen democrático aceptable para todos, fracasaron rotundamente.

En 1954 fracasó la conferencia de Berlín, con la que se pretendía obtener un plan de reunificación aceptado por todos. En la Conferencia de Ginebra en 1955 tampoco se llegó a ningún lado. Entretanto la República Federal ingresó a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en 1954, con su propio ejército; mientras que la República Democrática se unió al Pacto de Varsovia en 1956. La adopción de ambas Alemanias a cada uno de los bloques era un hecho consumado.
Desde el establecimiento de la RDA se incrementó la emigración en dirección a la RFA. Desde 1952, las fronteras interiores entre los dos Estados se protegieron con vallas y vigilantes.
Pese a ello, permanecía abierta la frontera entre Berlín Este y Berlín Oeste; y esto hacía que la situación fuera difícilmente controlable. Muchas personas emigraban a Berlín Occidental, provenientes de Berlín Oriental.
El plan de la construcción del Muro de Berlín fue un secreto de estado de la administración de la RDA. El muro fue construido a instancias del Partido Socialista Unificado de Alemania.
En la RDA el muro también era conocido como "Muro de protección antifascista" y se planteó, en primera instancia, que su objetivo era proteger a Berlín Oriental de "la inmigración, la infiltración, el espionaje, el sabotaje, el contrabando, las ventas y la agresión de los occidentales".

La construcción del Muro de Berlín

En Alemania Oriental (RDA), a la muerte de Willheim Pieck (presidente en 1960), comienza el gobierno de consejo de estado, con base en el modelo soviético. Se colectivizan las tierras, desaparecen empresas de medianos y pequeños propietarios y aparece el estado totalitario. La situación económica no es prometedora, y gran parte de la población decide abandonar el país por Berlín Occidental. Con el propósito de detener el éxodo masivo, la RDA decide construir un muro en la cuidad. En agosto de 1961, Alemania quedaba separada físicamente a través del Muro de Berlín.

El muro se extendía por 45 kilómetros que dividían Berlín en dos y 115 kilómetros que separaban Berlín Occidental de la RDA. Entre la República Democrática Alemana y la República Federal Alemana se desplegaron, por primera vez, policías y soldados fronterizos; y más tarde se construyeron barreras, principalmente por parte del bando Oriental.

La construcción de este muro no sólo dividiría una capital, sino que además separó familias, dejó sin empleo a muchos trabajadores, y cambió totalmente la forma de vida de los ciudadanos alemanes en su propio territorio; transformando, por ende, sus creencias, pensamientos, comportamientos y actitudes.

Surgieron entonces dos sistemas de gobierno, ordenamientos económicos, ejércitos y compromisos de alianzas diferentes. Los ciudadanos de ambos Estados disponían de pasaportes distintos, aunque según la concepción jurídica occidental, todos tenían la misma nacionalidad alemana. Durante la existencia del Muro, muchas personas intentaron cruzar las fronteras por estar en desacuerdo con el régimen que les había sido impuesto.

La República Democrática Alemana continuó su desarrollo bajo la supervisión del Estado, el cual controlaba la economía, las condiciones de trabajo de los obreros, y en general todo el país. Las relaciones con la Unión Soviética se estrechaban cada vez más a través de la firma de tratados como el de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua. Alemania Oriental cosechó éxitos en el deporte, en la cultura y en la educación. El régimen funcionaba bajo el adoctrinamiento del ejército y la población. Se evitaba el contacto con extranjeros, quienes generalmente eran considerados enemigos clave del sistema. Con el nuevo sistema económico implantado desde 1963 mediante una política caracterizada por la descentralización parcial y la planificación informatizada, la recuperación económica de Alemania del Este se aceleró. Los ingresos y los beneficios de los trabajadores mejoraron y a muchos de ellos se les facilitó una educación tecnológica avanzada.

Por su parte, en el Estado Occidental, se fomentó la recuperación económica de acuerdo con principios liberales, dirigiendo la producción al mercado de consumo tanto nacional como extranjero. Se promovió el crecimiento industrial mediante la aplicación de leyes fiscales que favorecían fuertes inversiones privadas y limitaban las reivindicaciones sindicales. La fuerza laboral aumentó gracias a un gran flujo de emigrantes calificados, entre los que se encontraban más de once millones de refugiados de Alemania Oriental y de las anteriores zonas alemanas de Europa, y más tarde, gracias a los procedentes de Italia, España y Turquía. El resultado fue un periodo de rápida expansión y prosperidad industrial denominado “Wirtschaftswunder” (en alemán, 'milagro económico'; más conocido como el milagro alemán). Basado en su creciente riqueza industrial, el gobierno formó un Ejército y expandió el sistema de bienestar social.


La Caída del Muro

El escenario cambiaría en la década de los ´80. La muerte del líder soviético Leonid Breshnev inició el distanciamiento entre la RDA y la potencia hegemónica del bloque socialista. Las necesidades financieras, comerciales y tecnológicas para soportar el desarrollo interno aumentaban y se dificultaba el abastecimiento de bienes de consumo. Los problemas económicos y sociales se evidenciaron a través de protestas, las cuales eran reprimidas.

En 1989 la situación empeoró cuando las marchas y la represión se agudizaron y provocaron que cientos de alemanes orientales trataran de refugiarse en Alemania Occidental.

El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves, 9 de noviembre de 1989, al viernes, 10 de noviembre de 1989, 28 años más tarde de su construcción. Posteriormente, el parlamento de la República Democrática Alemana reforma la constitución eliminando todo aquello que formaba parte del sistema socialista. Es entonces cuando se plantea la reunificación de las dos Alemanias.

Por iniciativa de Helmut Kohl, presidente de la RFA, en 1990 se comienza a organizar la unificación. En ese mismo año entra en vigor la unidad monetaria. La antigua RDA se transforma en Estado Federal y se convocan a elecciones.

La reunificación planteó problemas económicos y sociales en un principio, pero con el paso del tiempo Alemania se ha fortalecido y se ha integrado de forma tal que ha llegado a convertirse en uno de los países más desarrollados de Europa.


El papel de los medios de comunicación

Los medios de comunicación tienen la función, entre otras cosas, de informar sobre lo que acontece; y más aún tratándose de guerras, de conflictos internacionales, y de sucesos que han tenido al mundo al borde del holocausto. La Guerra Fría y la Caída del Muro de Berlín, no son la excepción.
Desde que el mundo se dividió en dos bloques después de la Segunda Guerra Mundial, los medios de comunicación han informado y nos han mantenido al tanto de todo lo que respecta a los conflictos que sucedieron durante el período de la Guerra Fría.
La República Federal Alemana estuvo siempre abierta a los medios de comunicación internacionales, permitió la libre expresión de la ciudadanía y le abrió paso a la individualidad de los medios locales. Funcionaban libremente como en el resto de los países capitalistas. En este caso, los medios nunca estuvieron regidos o controlados por el gobierno, pero de cualquier forma transmitían la noticia con un enfoque a su favor.
Muy diferente fue el caso de Alemania Oriental, donde el estado totalitario implantado se dedicó a cercenar las libertades públicas. El régimen comunista monopolizó el uso de los medios; silenció a los inconformes, a los disidentes y a quienes intentaran mantener una actitud independiente, mediante presiones de todo tipo: censuras y prohibiciones, restricciones al abastecimiento del papel de los órganos de prensa libres, clausura de periódicos y emisoras, amenazas, persecuciones, cárceles, torturas e incluso asesinatos. Se eliminó la libertad de expresión y los medios de comunicación quedaron bajo control y el poder del Estado, dominado, a su vez, por el partido comunista. En el territorio de la República Democrática Alemana se prohibió radicalmente que reporteros internacionales desempeñaran sus labores periodísticas, manteniendo así un gran hermetismo y evitando que el mundo supiera lo que allí sucedía. La poca información que se difundía era obtenida a través de actividades de espionaje. Los medios eran totalmente manipulados por el gobierno.
En este período, la televisión desempeñó un papel fundamental ya que transmitía los principales hechos sucedidos durante esta época. Además, su presencia contribuyó a sacudir la conciencia de la juventud, provocando que durante la década de 1980 se lanzaran a las calles a protestar por su inconformidad con la sociedad en que vivían. Gracias a ella llegaban a los hogares imágenes y noticias a las que por primera vez tenía acceso la gente común.
Un claro ejemplo de la cobertura, del desempeño y del uso de los medios en aquellos años, fue lo sucedido el día del derribo del muro de Berlín. Los medios informaron que próximamente se abriría el muro y que la reunificación alemana se vislumbraba; pero los ciudadanos de ambas Alemanias no pudieron soportar la espera, y se lanzaron a las calles a derrumbarlo con sus propias manos.
Para percibir la forma en que algunos medios manejaban la noticia en aquellos tiempos, a continuación se adjunta un fragmento de un artículo del Diario “Arriba” de Madrid, publicado en la España franquista el martes 15 de agosto de 1961, a dos días del comienzo de la instalación del muro.

Fuente: Diario Arriba, Nº 8.965 – II época – Madrid, martes 15 de agosto de 1961
Gravísima situación entre las dos zonas de Berlín separadas en pocas horas por una barrera militar comunista - 110.000 soldados se concentran en la zona oriental, apoyados por los 400.000 hombres del mariscal Koniev - Los berlineses del Oeste y del Este hacen frente con serenidad y firmeza a las provocaciones.
Berlín.- A las tres y cuarto de la madrugada hay ya fuerte claridad diurna en Berlín, por la situación geográfica de la antigua capital alemana. En esa luz de la mañana del domingo –una fecha que puede quedar grabada en la Historia-, mientras la ciudad permanecía aún silenciosa, preparándose los habitantes del sector occidental a la habitual excursión a los lagos, en los autobuses amarillos que parten de la estación del Zoo, otra movilización insólita comenzó a advertirse en el sector oriental. Apenas se había difundido el comunicado de los Gobiernos comunistas firmantes del Pacto de Varsovia, anunciando el cierre de la frontera entre ambas partes de la escindida ciudad, pudo verse un largo convoy de camiones militares verdes, cargados de soldados con uniforme del “Ejército Popular” y casco soviético, bajar por la amplia calzada de la Unter der Linden, pasar entre el edificio blanco de la Embajada Soviética y el medio derruido hotel Adion, y atravesar el cordón de miembros de la “Vo-Po” o Policía militar, para estacionarse a unos cien metros de la Puerta de Brandesburgo. Las tropas iban dotadas con armas ligeras.
Medidas análogas fueron establecidas en otros puntos de Berlín. En la plaza de Postdam, foco de la rebelión del 17 de junio de 1953 y punto de convergencia de los cuatro sectores, fueron colocadas barreras de alambre de espino, reforzando así la línea de separación ya existente. Frente a los aduaneros y “schupos” occidentales, que habitualmente permanecen, dotados con gemelos, en las barandillas de la parte libre, junto al cartel luminoso donde se dan noticias a los habitantes orientales, aparecieron guardias comunistas, armados de fusiles, que se estacionaron en las esquinas y en lo alto de las ruinas que constituyen el decorado familiar de este cruce de la Friechistrasse y de la Strasemanstrasse, teniendo a sus espaldas las avenidas del Tiergarten.
Un dramático despertar
El despertar de los pacíficos berlineses occidentales fue dramático. Comenzaron a afluir noticias señalando movimientos de tropas y tanques tanto soviéticos como del Ejército alemán oriental. En el barrio de Neukolin, la Policía occidental señaló la presencia de cinco tanques en las proximidades de la frontera. Especialmente en los distritos del sector Oeste que tienen frontera con la zona soviética –que no debe confundirse con la frontera del sector- se advirtió la actividad de unidades militares orientales que abrían trincheras, tendían alambradas y ocupaban posiciones estratégicas. Las fuerzas eran más densas en las estaciones de la espesa red ferroviaria que rodea y en muchos casos atraviesa los sectores occidentales de la capital.
Las noticias fueron precisándose a medida que transcurrían las horas rodeado por tropas soviéticas, que eran las que realmente se encontraban tras las tropas y fuerzas de Policía de la Alemania oriental que cerraban todas las rutas de fuga de los fugitivos del “paraíso” comunista. Los que pudieron llegar a los sectores occidentales y la Policía del Berlín Oeste informaron que columnas de tanques rusos y de las tropas de Ulbricht habían sido vistas en movimiento hacia las zonas fronterizas de Berlín. El conductor de un camión declaró que en su marcha hacia la capital había tenido que dejar paso a 30 tanques soviéticos en Wollic. Ante la Embajada soviética de la Unter der Landen, vigilada habitualmente sólo por centinelas de infantería, se señaló la presencia de diez carros blindados. El cielo del sector oriental estaba rasgado por las sirenas de los coches de Policía en incesante ronda a la caza de fugitivos, que se cruzaban con los interminables convoyes de tropas. Viajeros llegados de Hamburgo informaron que la autopista que constituye uno de los corredores terrestres hacia Berlín estaba vigilada por tanques y fuerzas de infantería orientales.
Los observadores de Berlín occidental calculan que el Gobierno de Pankow ha concentrado en el Berlín oriental la totalidad de sus tropas: 110.000 soldados, mezclados con unidades soviéticas, mientras el grueso de los hombres del Ejército soviético, mandado por el mariscal Koniev, controla el resto de la zona. Se considera, sin embargo, que toda la operación militar sobre Berlín está dirigida por Koniev, cuyas divisiones están situadas tras el cordón de las unidades orientales.
El comunicado alemán oriental
Este despliegue de fuerza fue aplicado momentos después de anunciar los países del Pacto de Varsovia que se había decidido establecer controles en torno a Berlín para hacer cesar “la campaña de agitación reinante”. Desde el viernes, la Cámara Popular alemana estaba reunida en el edificio blanco próximo a la frontera del sector. Poco más tarde, un comunicado del “Gobierno” de Pankow decía que “para evitar actividades hostiles en Berlín se ha decidido establecer un enérgico control a lo largo de toda la zona fronteriza que divide ambos sectores de la ciudad. La frontera de Berlín occidental será sometida a una estrecha vigilancia y control.
“La zona fronteriza sólo podrá ser atravesada por aquellas personas que posean un permiso especial de las autoridades orientales. Este permiso será necesario hasta que la situación en Berlín occidental haya cambiado, quedando la ciudad como zona libre, neutral y desmilitarizada. Las visitas de ciudadanos de Berlín occidental a la zona oriental serán permitidas, previa identificación. Para ello habrán de poseer la tarjeta de identidad personal emitida por las autoridades occidentales”.
A continuación, un portavoz del ministerio del Interior de Pankow leyó una declaración según la cual 13 puntos de cruce entre ambos sectores permanecerían abiertos a los coches y peatones. Hasta el 13 de agosto el número de estos cruces era de ochenta.

Cronología de hechos (Resumen)
Mayo, 1945: El Ejército Rojo captura Berlín y la ciudad es dividida en cuatro sectores: el soviético en el este, y los sectores estadounidenses, británico y francés en el oeste.
1949: El ejército soviético bloquea a Berlín Occidental, que se convierte en una isla en la comunista Alemania Occidental. Los aliados envían provisiones desde el aire.
1949: El 12 de mayo se crea la República Federal de Alemania en Alemania Occidental. Doce días después, se funda la República Democrática Alemana en Alemania Oriental.
1953: Los trabajadores de la RDA se declaran en huelga para protestar por las condiciones laborales. El Ejército Rojo reprime las manifestaciones.
13 de agosto de 1961: Se cierra la frontera entre Berlín Oriental y Occidental y los soldados comienzan la construcción del muro. Lo que comienza como una cerca con alambre de púas se convierte con los años en una serie de paredes, cercas, torres de control y una guardia fuertemente armada. Se calcula que más de 200 personas murieron intentando cruzar la frontera.
1963: El presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, visita el muro y promete proteger a los habitantes de Berlín Occidental.
1973: Alemania Oriental y Occidental establecen relaciones diplomáticas.
1987: El presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, visita Berlín y le pide al líder soviético Mikhail Gorbachov que derrumbe el Muro.
Mayo a septiembre de 1989: El gobierno húngaro abre la frontera con Alemania Oriental, en donde miles de personas abandonan sus hogares y se dirigen hacia Alemania Occidental.
4 de octubre de 1989: El gobierno de Alemania Oriental renuncia tras una manifestación de millones de personas en favor de la democracia.
9 de octubre, 1989: Miles de manifestantes de Alemania Oriental van hacia los puntos de control de la frontera exigiendo que los dejen pasar. Los soldados se quedan quietos mientras que miles de personas atraviesan la frontera. La gente comienza a derribar el Muro en medio del júbilo general.
3 de octubre de 1990: Alemania Occidental y Alemania Oriental se reunifican.

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